¿Es momento de buscar un diagnóstico? Señales posvacacionales
- janelle573
- hace 2 horas
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Las fiestas tienen la capacidad de relajarnos lo suficiente como para que podamos ver de verdad a nuestros seres queridos. Entre las comidas, las tradiciones y los largos momentos que pasamos juntos, es fácil darse cuenta de las cosas que nos hemos perdido a lo largo del año.
Si esto te suena familiar, no estás solo. Muchos familiares terminan las fiestas con la sensación de que algo ha cambiado: algo sutil, algo repentino o simplemente algo que no les cuadra. Y esa comprensión puede generar una mezcla de emociones: preocupación, incertidumbre, culpa o incluso alivio por finalmente haber comprendido lo que tu intuición te había estado susurrando durante todo el año.
Esta publicación de blog explorará las señales comunes que indican que es hora de explorar un diagnóstico o apoyo adicional para un ser querido.
Señales de que es momento de buscar un diagnóstico
Cambios cognitivos o de memoria
Las tradiciones navideñas pueden arrojar luz sobre los cambios cognitivos porque dependen de la memoria, la rutina y el reconocimiento. Si te has encontrado pensando en silencio: “No es propio de ellos”, aquí tienes algunas cosas a las que debes prestar atención:
● Repetir historias varias veces en la misma reunión. Todos nos repetimos de vez en cuando, especialmente durante grandes eventos familiares, pero la repetición constante durante períodos cortos de tiempo puede indicar cambios en la memoria a corto plazo.
● Perderse en entornos familiares. Si tu ser querido tuvo dificultades para encontrar el baño de invitados que ha usado durante años o se “perdió” en una casa en la que pasó innumerables vacaciones, vale la pena señalarlo.
● Confusión durante conversaciones rutinarias o tradiciones. Quizás una tía olvidó el primer paso de su famoso relleno. O el abuelo no recordaba cómo preparar la menorá. Estos cambios suelen aparecer primero durante las rutinas más preciadas.
Cambios conductuales o emocionales
Los cambios de humor y comportamiento a veces son más fáciles de justificar: "Están cansados", "Las vacaciones son estresantes", "Fue un día largo". Pero los cambios constantes o repentinos importantes merecen atención.
● Irritabilidad, retraimiento o cambios de humor que se sintieron más fuertes o frecuentes de lo habitual.
● Frustración con las tareas de las vacaciones que normalmente disfrutan, como decorar, cocinar o envolver regalos.
● Ansiedad en multitudes o durante reuniones familiares concurridas. Incluso en los grupos pequeños pueden sentirse abrumados cuando sucede algo más profundo.
● Una disminución del compromiso social. Quizás se quedaron al margen de las conversaciones o decidieron quedarse en otra habitación.
Estos cambios de comportamiento pueden ser signos tempranos de deterioro cognitivo, depresión, ansiedad u otros problemas de salud, todos los cuales requieren una revisión profesional.
Cambios en la comunicación
Los cambios en la comunicación ocurren gradualmente, pero pueden notarse durante grandes reuniones donde las conversaciones avanzan rápidamente.
● Dificultad para encontrar palabras, incluso para objetos comunes o nombres familiares.
● Dificultad para seguir conversaciones de varios temas, especialmente si varias personas estaban hablando a la vez.
● Vacilación repentina o confusión en el diálogo. Las pausas pueden ocurrirle a cualquiera, pero la confusión repetida o el descarrilamiento del tren del pensamiento pueden indicar cambios más profundos.
Los cambios en la comunicación suelen aparecer de forma temprana en diversas formas de demencia, pero también pueden indicar pérdida de audición, interacciones medicamentosas o sobrecarga emocional.
Declive físico
Los cambios físicos suelen ser los más evidentes, sobre todo cuando no se ha visto a alguien durante un tiempo. Tu ser querido podría necesitar atención adicional o un diagnóstico si experimenta:
● Dificultad con la movilidad o el equilibrio. Moverse más lento es una cosa; tener que estabilizarse en los muebles, tener dificultades para subir y bajar escalones o dudar en pararse o sentarse es otra cosa.
● Dificultad para vestirse o prepararse para reuniones. Quizás necesitaban más ayuda que antes o parecían desorganizados durante las tareas básicas.
● Derramar líquidos frecuentemente, tropezarse o tener caídas menores. Si notas pequeños moretones o incidentes durante las vacaciones, podrían ser señales de alerta de seguridad tempranas.
Deterioro funcional (vida cotidiana)
Una de las señales más reveladoras, especialmente si visitaste la casa de tu ser querido durante las fiestas, es cómo se desenvuelve en su vida diaria. Algunos motivos de preocupación incluyen:
● Cambios en la higiene o el aseo. Esto puede manifestarse como cabello sin lavar, usar la misma ropa varios días seguidos o una falta general de cuidado personal.
● Una casa notablemente desorganizada. Si la casa estaba inusualmente desordenada, sucia o caótica en comparación con años anteriores, es importante anotarlo.
● Basura acumulada o correo dejado sin abrir. Estos pueden parecer pequeños, pero pueden ser indicadores tempranos de que las tareas diarias se están volviendo abrumadoras.
● Poca o ninguna comida en el refrigerador o la despensa. Esto puede sugerir dificultad para hacer compras, olvidarse de comer o problemas con la administración del dinero.
● Facturas o mantenimiento del hogar desatendidos. Incluso los adultos independientes pueden empezar a luchar con las tareas del hogar cuando comienzan los cambios cognitivos o funcionales.
Estas pérdidas funcionales a menudo muestran claramente que se necesita más apoyo y posiblemente una evaluación médica.
Avanzando: Qué hacer con lo que has notado
Si te encuentras con nuevas preocupaciones u observaciones, los siguientes pasos no tienen por qué resultar abrumadores. Dar pequeños pasos a la vez, con reflexión, puede hacer que el camino a seguir te resulte mucho más llevadero.
● Escribe las cosas a medida que suceden. Anota ejemplos, fechas o momentos específicos que te hayan preocupado. No se trata de llevar la cuenta, sino de darte claridad. Tomar notas te ayuda a ver patrones y te proporciona información útil para un médico o profesional más adelante..
● Haz un plan antes de actuar. Aunque tus preocupaciones puedan centrarse en una persona, la salud o la cognición los cambios a menudo afectan a toda la familia, piensa en quién debería saberlo, quién puede apoyar la conversación y cómo abordarla de manera amorosa y unida.
● Habla primero con un profesional o un asesor familiar. (Si no estás seguro de por dónde empezar). Un asesor familiar del Centro de Recursos para Cuidadores (CRC) u otro profesional del cuidado puede ayudarte a planificar los próximos pasos, prepararte para conversaciones delicadas y comprender qué esperar. No tienes que resolver esto solo.
● Tener la conversación con tu ser querido, con la compasión siempre por delante. Comparte lo que has notado con delicadeza y enmarca tu preocupación como si fueras alguien a quien le importas: "Quiero asegurarme de que te sientas lo mejor posible" o "He notado un par de cosas y quería hablar de ellas juntos". La mayoría de las personas responden mejor cuando la conversación se siente colaborativa en lugar de correctiva.
● Plan para el cambio, incluso si no estás seguro de lo que viene a continuación. Esto podría significar programar una cita médica, simplificar las rutinas diarias, revisar las actualizaciones de seguridad en casa o empezar a recopilar documentación e información. Planificar no es asumir lo peor, sino prepararse para apoyar a su ser querido de la mejor manera posible.
El resultado final
Si te marchaste de las fiestas con la persistente sensación de que algo está cambiando, confía en ese instinto. No te lo estás imaginando. Lo estás notando, porque te importa, porque estás prestando atención y porque estos cambios suelen manifestarse con mayor claridad durante el tiempo que pasan juntos.
Buscar consejo médico no se trata de asumir lo peor. Se trata de obtener claridad, detectar las preocupaciones a tiempo y ayudar a tu ser querido a mantenerse seguro y apoyado. Un diagnóstico (o incluso una simple conversación con un profesional de la salud) puede brindar orientación, recursos y tranquilidad.
Si las vacaciones te han traído nuevas preguntas o inquietudes, ahora es el momento perfecto para comunicarte con el CRC OC. A veces, el primer paso hacia la claridad es simplemente hablarlo con alguien que entiende el cuidado por dentro y por fuera.








